No tiene el nivel de Doisneau, claro, pero es que la fotografía ha sido tomada por un niño de cinco años con una Nikon casi más grande que él. Se encontró con algo que le gustó -un beso- y optó por retratarlo. Así de simple.
"Al final, las limitaciones tampoco son algo malo. Mi timidez me impedía fotografiar de cerca a las personas. Por ello siempre estaban inscritas en un entorno, y eso es algo que luego intenté recuperar...".