martes, 25 de mayo de 2010
lunes, 24 de mayo de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010
Welcome to Jakarta!
Karawaci: una tranquila zona residencial ubicada en el barrio de Tangerang, en la zona oeste de la ciudad. Está a tan sólo unos pocos kilómetros del centro, aunque la distancia aquí no importa demasiado. Aquí lo que realmente cuenta es el tráfico. De madrugada se puede llegar al distrito financiero en unos 45 minutos en coche. El resto del día es imposible hacer ese recorrido en menos de 2 ó 3 horas. La paciencia se hace imprescindible en las carreteras de Jakarta, sobre todo en las horas punta, donde varios millones de personas se desplazan al mismo tiempo.
Si New York es la ciudad que nunca duerme, Jakarta ni siquiera cierra los ojos para pestañear. Se mantiene activa constantemente, tanto, que a veces no sabes si es de día o de noche. Los coches, el calor, la gente, la vida en general no se detiene ni un segundo. Y cuando parece que va a pararse... todo empieza de nuevo.
Bienvenidos a Jakarta. Bienvenidos al infierno.
viernes, 14 de mayo de 2010
La primera copa

No miento: imaginé el partido tal y como más tarde sucedió. En la prórroga, con un gol agónico. Un triunfo genial. No lo pude ver pero en realidad no hizo falta. Cuando duermes a 10.000 metros de altura, quizá sea más sencillo tener sueños hermosos. Pero no fue un sueño, fue una realidad. Me desperté aterrizando en Kuala Lumpur y encendí mi móvil. Un montón de mensajes me felicitaban, como si yo tuviera algo que ver. Aunque, ¿quién sabe? ¿No dicen que para conseguir algo sólo es necesario soñarlo con todas tus fuerzas?
La próxima copa, desde Jakarta...
domingo, 9 de mayo de 2010
sábado, 24 de abril de 2010
jueves, 22 de abril de 2010
jueves, 15 de abril de 2010
Hamlet
más dignamente optar el alma noble
entre sufrir de la fortuna impía
el porfiador rigor, o rebelarse
contra un mar de desdichas, y afrontándolo
desaparecer con ellas?
Morir, dormir, no despertar más nunca,
poder decir todo acabó; en un sueño
sepultar para siempre los dolores
del corazón, los mil y mil quebrantos
que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara
concluir así! Morir... quedar dormidos...
Dormir... tal vez soñar!—¡Ay! allí hay algo
que detiene al mejor. Cuando del mundo
no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños
vendrán en ese sueño de la muerte!
Eso es, eso es lo que hace el infortunio
planta de larga vida. ¿Quién querría
sufrir del tiempo el implacable azote,
del fuerte la injusticia, del soberbio
el áspero desdén, las amarguras
del amor despreciado, las demoras
de la ley, del empleado la insolencia,
la hostilidad que los mezquinos juran
al mérito pacífico, pudiendo
de tanto mal librarse él mismo, alzando
una punta de acero? ¿quién querría
seguir cargando en la cansada vida
su fardo abrumador?... Pero hay espanto
¡allá del otro lado de la tumba!
La muerte, aquel país que todavía
está por descubrirse,
país de cuya lóbrega frontera
ningún viajero regresó, perturba
la voluntad, y a todos nos decide
a soportar los males que sabemos
más bien que ir a buscar lo que ignoramos.
Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos
haces unos cobardes, y la ardiente
resolución original decae
al pálido mirar del pensamiento.
Así también enérgicas empresas,
de trascendencia inmensa, a esa mirada
torcieron rumbo, y sin acción murieron.
miércoles, 14 de abril de 2010
Un absoluto elogio a la pereza
jueves, 8 de abril de 2010
Locura total
O más tontos todavía.








